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VINO LAMBRUSCO - VARIEDADES Y CEPAS DE VINO

Lambrusco es el nombre de una serie de vinos italianos de la zona norte del país, en concreto de Emilia-Romagna.
 

Al igual que el prosecco, el lambrusco es en primer lugar un tipo de vid con 40 variedades.

La variedad de uva y el vino Lambrusco se dan concretamente en las provincias de Módena, Parma, y Reggio Emilia.

Del mismo vino existen cuatro denominaciones de origen: Lambrusco Grasparossa di Castelvetro, Lambrusco di Sorbara, Lambrusco Salamino di Santa Croce, y Lambrusco Reggiano, cada uno de los cuales se corresponde con diversas variedades de la uva lambrusca.

El lambrusco tradicional puede ser de excelente calidad

El Lambrusco es un vino de características peculiares, inimitable, totalmente original, extraordinario y probablemente único entre todos los vinos contemplados por la entera enología. Pensad: un vino tinto... ¡espumoso!

Probablemente, la armonía de sus particularidades es el resultado del extraordinario compendio de las tierras, del clima y del carácter de la gente emiliana: una extraña mezcla de cordialidad, generosidad, pero también de pureza y de franqueza.
Un producto que hace enorgullecer a toda la Emilia, y en particular Modena, y con el cual se ha instaurado una relación que no es sólo de consumo, sino también afectiva.
Porque Modena es la cuna de origen y la verdadera patria del Lambrusco, como testimonia una amplia antología de documentos históricos. Pero existe un segundo motivo por el cual en está ciudad estamos orgullosos, e incluso un poco celosos, de nuestro Lambrusco: Lambrusco es el nombre de un grupo de cepas de matriz común, similares entre sí, pero no idénticas, y es justo a Modena que se han desarrollado las calidades de uva desde siempre consideradas las más nobles, la auténtica aristocracia del Lambrusco, las variedades - individuadas de manera tan precisa por los testimonios históricos - que con todo derecho podemos considerar los "antepasados" de los tres tipos de Lambrusco DOC tutelados por el consorcio.
Con un carácter tan alegre y jovial, agradable pero nunca demasiado "complicado", versátil y por lo tanto siempre a la altura de cada situación, al Lambrusco ha bastado poco tiempo para hacerse de tantos amigos, incluso fuera de esta tierra emiliana que lo ha visto nacer.
No es una casualidad que en breve tiempo se haya convertido - a partir de los años '70 - en el vino italiano más conocido y bebido del mundo. Es un vino simpático, que conquista, y con su espuma briosa da alegría.
De antiguas y nobles orígenes, ha sufrido en el curso de los años una lenta evolución que no ha producido modificaciones substanciales a sus particulares características, limitándose en cambio a perfeccionarlas y exaltarlas progresivamente.

Maridaje:

Es difícil establecer quien ha nacido primero, si la cocina modenesa consolidada por la tradición y que llega hasta nuestros días o el vino Lambrusco. De las pocas informaciones históricas que se disponen, podemos deducir que se ha establecido una evolución paralela puesto que nuestro vino sustituyó a las demás producciones enológicas de la zona y se transformó en el vino de Módena por excelencia, gracias a su insuperable capacidad para el maridaje con los platos típicos locales. “Afinidades electivas” (entre el Lambrusco y los productos del arte culinario modenés en particular y de la gastronomía Emiliana en general) de entre las más válidas y afirmadas, a tal punto que han conquistado una total aprobación, incluso bajo los severos cánones adoptados actualmente por los sommeliers.
Se trata principalmente de maridajes “por contraste”, en los que al gusto y a otras características se contraponen las características del vino:en nuestro caso, a los platos sustanciosos, ricos de grasas y calorías se contrapone un vino de frescura y acidez elevadas, lo que se acentúa gracias a sus características “de aguja” o “espumoso” y a su moderada gradación alcohólica. La presencia de tanino (¡es un vino tinto!) lo convierte en un vino “tónico” ,que por lo tanto, facilita la digestión.
Se realizan también algunos maridajes “por semejanza”, por ejemplo el Lambrusco amable se combina con pasteles, pero que se pueden definir de todas maneras, maridajes de “consonancia y de contraste” al mismo tiempo.
De hecho, también en la versión amable, el Lambrusco mantiene aquellas características típicas de frescura, acidez y vitalidad que saben “atenuar” el sabor de las comidas.
Pero confinar el Lambrusco DOC únicamente a los platos de la gastronomía de Modena o genéricamente a los de la cocina emiliana es demasiado reductivo: es limitarse a constataciones obvias, cuando en cambio el Lambrusco DOC, por su carácter genuino y exuberante, su vivacidad y ligereza es protagonista ideal cada vez que se desee beber ligero, porque es capaz de jugar en todo el campo, combinándose magníficamente sea con los platos tradicionales que con los de más reciente ideación.

El maridaje de Lambrusco con cierto tipo de carnes frías como prosciutto o salami, es una excelente opción para pasar las fiestas navideñas.

Esto es porque el Lambrusco, que en este caso nos referimos al espumoso, es un vino joven y refrescante, de taninos ligeros. Así, conviene servirlo con alimentos que tengan un poco más de carácter como algunas variedades de carnes frías.

Te recomendamos específicamente el prosciutto, que es un corte de carne de cerdo que viene del miembro posterior, normalmente se sirve fresco en forma de jamón o cocinado.

El salami, por su parte es un embutido elaborado también de carne de cerdo que se cura al aire. Otros platillos con los que se lleva muy bien el Lambrusco son las pastas rellenas como los ravioles o el tortellini, y prácticamente con cualquier platillo típico italiano. Fuente

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